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Trastornos de conducta

Trastornos de conducta

Trastornos de conducta

Abundantes y contrastadas investigaciones no ofrecen lugar a dudas: la familia juega un papel básico, decisivo, imprescindible en el proceso de desarrollo y maduración del individuo dentro de la sociedad.  

Pero este proceso no está exento de riesgos y muchas variables interactúan para beneficiar o perjudicar el ajuste armónico de todas las partes implicadas en un tema tan complejo. Alguna de estas variables, que podemos agrupar bajo el nombre de problemas de conducta, pueden entenderse mejor si citamos problemas de agresividad, impulsividad, ira, habilidades sociales, timidez, sumisión...

La terapia que aborda problemas de conducta comienza evaluando alguna de estas áreas de conflicto. Alguno de los factores que originan o precipitan los problemas, y sin ánimo de ser exhaustivos, serían:

  • Estructura familiar: tipo de comunicación, tipo de control (normas rígidas o flexibles) y tipo de cohesión (lazos sentimentales fuertes o débiles).

  • Ajuste marital de los padres: los conflictos y las malas relaciones entre los padres originan o mantienen muchos problemas psicológicos infantiles.

  • Psicopatología de los padres: la presencia de algún trastorno en uno o en ambos progenitores supone un factor de riesgo que es necesario evaluar. Además, a los hijos debemos dotarlos de habilidades cognitivas y sociales capaces de protegerlos del riesgo añadido.

  • Divorcio o separación de los padres: un proceso a veces inevitable que cuando es mal abordado a nivel familiar, es otro factor de riesgo para el desarrollo de algún trastorno infantil. Una separación bien explicada, comprendida y aceptada por los hijos, se convierte en un episodio más de su propia biografía.

  • Estilos educativos: este es un elemento clave y repleto de riesgos. Desde la disciplina dura (gritos, bofetadas, echar de casa...) pasando por comportamientos hostil-controladores (usar como elementos de control las amenazas y las conductas hostiles y aversivas) y terminando por el sin duda peor de todos: la disciplina incoherente (el mismo hecho a veces se castiga y a veces no, creando un ambiente impredecible y fuera de control). Establecer o restaurar un estilo educativo coherente, asertivo y motivador será un objetivo básico de una terapia con aspiraciones a lograr un desarrollo psicosocial saludable.



Tratamiento


El terapeuta seguirá unos pasos que podrían resumirse en:
  • Crear una buena relación terapéutica con todos y cada uno de los miembros de la familia, favoreciendo un clima de colaboración y trabajo en equipo a través del entendimiento, la empatía y la aceptación incondicional de los problemas de cada uno de ellos y del conjunto familiar.

  • Evaluar de forma individualizada cuáles son los factores que originan y mantienen los problemas.

  • Explicación pedagógica individualizada y en grupo de por qué ocurren y se mantienen los conflictos.

  • Marcar unos objetivos a alcanzar mediante el tratamiento, de acuerdo con todos los miembros de la familia.

  • Diseñar un tratamiento adecuado a las necesidades de cada familia, y dentro de ella, a las necesidades de cada uno de sus miembros:

    Entrenando al niño en habilidades alternativas a las que actualmente utiliza y ayudándole a afrontar las dificultades de un modo más adecuado.

    Un objetivo importante será potenciar las áreas en las que la familia juega un papel mediador dentro de la sociedad y realiza una labor de prevención sobre futuros problemas. En esta línea, uno de estos objetivos concretos será que la familia ejerza funciones tan básicas y tan valiosas como:

             · Demostrar afecto al niño
             · Estimular su desarrollo
             · Prestar apoyo físico y emocional
             · Fomentar su autonomía
             · Facilitar la comunicación
             · Permitir y potenciar la integración en la sociedad
             · Dotar de habilidades para la solución de conflictos
             · Establecer límites y normas que le den seguridad


  • En la parte final, diseñar un programa de prevención de recaídas y de mantenimiento de los logros alcanzados en la terapia.

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